Todo lo que tus gallinas necesitan para superar las olas de calor

Cuando el termómetro se dispara, las aves sufren una transformación fisiológica que altera por completo su rutina diaria. Al no poder sudar, recurren al jadeo constante para intentar regular su temperatura interna, un proceso que gasta muchísima energía y genera un desequilibrio metabólico conocido como estrés térmico. Como respuesta natural a esta incomodidad, el apetito desaparece casi por completo y las gallinas reducen drásticamente la cantidad de alimento que consumen cada día.

Al comer menos, el cuerpo de la puesta deja de recibir los nutrientes indispensables para fabricar el huevo en condiciones óptimas. La falta de energía y minerales afecta de inmediato a la glándula encargada de formar la cáscara, lo que provoca que los huevos salgan con superficies frágiles, porosas o deformadas. Además, la calidad interna se resiente enormemente, encontrando claras mucho más líquidas y yemas con una pigmentación apagada que nada tiene que ver con un huevo de corral saludable.

Qué debe tener un buen pienso para mantener la puesta en verano

Ante la evidente caída en el consumo de pienso, la única estrategia viable consiste en ofrecer una dieta hiperconcentrada donde cada bocado cuente el doble. No sirve cualquier fórmula estándar, ya que necesitamos que el aporte nutricional sea capaz de cubrir todas las necesidades biológicas del ave a pesar de que ingiera una cantidad menor de alimento diario.

  • La incorporación de aminoácidos esenciales como la metionina y la lisina resulta imprescindible para mantener la síntesis de proteína y asegurar que el tamaño del huevo no se reduzca.
  • Apostar por una textura en harina fina facilita enormemente la deglución en los momentos de mayor aversión al comedero, estimulando el picoteo constante y evitando que las gallinas pierdan peso.
  • Añadir compuestos específicos ayuda a combatir la alcalosis respiratoria que provoca el jadeo continuo, devolviendo la estabilidad al organismo del animal para que recupere el confort y la vitalidad.

Pasos sencillos para el manejo en el corral durante los meses cálidos

Gestionar el día a día del corral durante los meses más calurosos del año exige pequeños cambios en nuestra rutina que salvan literalmente la temporada.

  • Olvídate de complicadas instalaciones y céntrate en cambiar el agua con frecuencia para que siempre esté fresquita, ya que las gallinas rechazan los bebederos calientes y beber menos líquido frena automáticamente sus ganas de comer pienso.
  • Otra táctica infalible consiste en madrugar un poco más para repartir la comida principal a primera hora de la mañana, aprovechando el frescor del amanecer para que las aves se alimenten con buen apetito antes de que el sol apriete de verdad.
  • Por último, vigila muy bien que los refugios tengan una ventilación cruzada excelente y evita aglomerar demasiadas aves juntas, consiguiendo así que el aire circule libremente y el calor no se quede atrapado en el interior.

Al final, cuidar de ellas en los días de más calor es cuestión de detalles que se notan en el día a día, así que aplicar estos pequeños cambios a tiempo es la mejor forma de evitar sustos y ver el corral igual de fuerte de principio a fin de verano. 

Comparte tus comentarios
No hay comentarios

Dejar comentario: