¿Son mejores los huevos marrones o los blancos?

En España estamos muy acostumbrados al huevo marrón. Es el que solemos encontrar en casa y el que ocupa la mayor parte del espacio en el supermercado. Cuando aparecen huevos blancos, llaman la atención y generan cierta desconfianza, aunque muchas veces no hay una razón concreta detrás.

Y es que la diferencia de color no tiene que ver con la calidad del huevo ni con su valor nutricional. El color de la cáscara depende únicamente de la raza de la gallina. Las gallinas de plumaje blanco y lóbulos auriculares claros suelen poner huevos blancos, mientras que las gallinas de plumaje más oscuro y lóbulos rojizos ponen huevos marrones.

Valor nutricional

A nivel nutricional, los huevos marrones y los blancos son prácticamente iguales. Proteínas, grasas, vitaminas y minerales se mantienen en valores muy similares si las gallinas tienen la misma alimentación y sistema de manejo.

Lo que sí puede marcar diferencias es la alimentación de la gallina, como recuerdan desde el Instituto de Estudios del Huevo. Dietas enriquecidas en omega 3, por ejemplo, modifican el perfil graso del huevo, independientemente de que la cáscara sea blanca o marrón. Lo mismo ocurre con el contenido en pigmentos naturales como la luteína, que afecta al color de la yema, no al de la cáscara.

Precio y percepción

En España, el huevo marrón es claramente el más común. Esto no ocurre en todos los países. En buena parte del norte de Europa y en Estados Unidos, el huevo blanco es mayoritario y se percibe como algo normal.

El mayor precio del huevo marrón no se debe a que sea mejor, sino a cuestiones productivas. Las gallinas que ponen huevos marrones suelen ser algo más grandes y consumen más pienso. Ese mayor coste de alimentación acaba reflejándose en el precio final del huevo.

Además, existe una percepción bastante extendida de que el huevo marrón es más “de pueblo” o más natural, aunque no haya una base técnica que lo respalde. Esa percepción influye mucho en el mercado español y explica por qué el consumidor está dispuesto a pagar algo más por ellos.

Salud y seguridad alimentaria

En términos de salud, no hay diferencias entre huevos blancos y marrones. Ambos son igual de seguros y saludables si se producen bajo las mismas condiciones higiénico-sanitarias.

La calidad del huevo está mucho más relacionada con factores como la frescura, el manejo de la gallina, la limpieza de la cáscara y el correcto almacenamiento. Un huevo blanco bien producido y conservado es tan saludable como uno marrón en las mismas condiciones.

La Organización Mundial de la Salud y la EFSA coinciden en señalar que el huevo es una fuente de proteína de alta calidad y que su consumo, dentro de una dieta equilibrada, es adecuado para la mayoría de la población.

Entonces, ¿cuál elegir?

La elección entre huevo blanco o marrón es, básicamente, una cuestión de preferencia y costumbre. No hay uno mejor que otro por su color. Si se busca un valor añadido real, conviene fijarse en el sistema de producción, la alimentación de las gallinas y la frescura del producto.

El color de la cáscara puede llamar más o menos la atención, pero no dice nada sobre lo que realmente importa cuando hablamos de calidad y nutrición.

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