¿Qué comen las gallinas y cómo influye en la calidad del huevo?

La alimentación es el punto de partida en cualquier granja de puesta. De ella depende cómo se sienten las gallinas, cuánto producen y la calidad de los huevos que llegan al mercado. Por eso, preparar un pienso adecuado lleva trabajo y muchas pruebas hasta dar con la mezcla que mejor funciona para cada lote.

Cada ingrediente tiene su razón de estar ahí, y los técnicos ajustan las fórmulas según la edad de las aves, la época del año o el tipo de explotación. No come lo mismo una gallina campera que una ecológica o una de producción convencional, y eso también se refleja en el resultado final.

Formulación del pienso 

El pienso de puesta se elabora con una mezcla equilibrada de cereales, como maíz o trigo, junto con fuentes de proteína vegetal, grasas, minerales y vitaminas. El objetivo es que las gallinas tengan energía suficiente para mantener la puesta y producir huevos con una cáscara firme y una yema de buen color.

Las fábricas de pienso utilizan programas de formulación que calculan con precisión qué necesita cada lote de gallinas. No es lo mismo una pollita joven que una gallina en plena producción.

Durante la fase de cría se da prioridad al desarrollo del esqueleto y del peso corporal, mientras que en la fase de puesta se ajustan los niveles de calcio y fósforo para fortalecer la cáscara.

En los últimos años, muchas explotaciones incorporan aditivos naturales como enzimas, probióticos o extractos vegetales. Estos ayudan a mejorar la digestión y el aprovechamiento del alimento.

Otro aspecto que se controla es la posible presencia de micotoxinas en los cereales, unas sustancias que pueden aparecer por humedad o mal almacenamiento y que, si no se vigilan, pueden afectar a la salud de las aves.

Diferencias entre sistemas de cría

  • En las granjas convencionales, las gallinas se alimentan de pienso equilibrado dentro de la nave. Este entorno controlado permite mantener una temperatura estable y asegurar que todas consumen lo necesario.
  • Las gallinas sueltas en gallinero pueden moverse con libertad, aunque no tienen acceso al exterior. Este sistema les permite comportamientos más naturales, como escarbar o batir las alas, y su alimentación se basa igualmente en un pienso equilibrado.
  • En las granjas camperas, además del pienso, las aves tienen acceso al exterior, donde picotean hierbas, insectos o semillas. Este comportamiento complementa su dieta y puede influir ligeramente en el color y sabor del huevo.
  • Las gallinas ecológicas siguen una dieta más exigente. Todo su pienso debe proceder de agricultura ecológica certificada, sin transgénicos ni aditivos sintéticos. Además, el productor tiene que garantizar la trazabilidad del alimento y acreditar su origen en cada inspección.

Alimentación y calidad del huevo

La dieta de las gallinas influye en aspectos visibles y también en otros menos evidentes.

Si hay un exceso de grasa vegetal, la cáscara puede volverse más frágil. Si falta calcio o fósforo, se debilita. Los pigmentos naturales del maíz y la alfalfa aportan el color anaranjado característico de la yema, mientras que un buen equilibrio de aminoácidos mejora la textura de la clara.

El agua también cuenta. Su calidad y su pH afectan al consumo y al aprovechamiento del pienso. Por eso las granjas analizan el agua con frecuencia y mantienen los sistemas de desinfección siempre activos.

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