La gripe aviar vuelve a obligar a aplicar restricciones en distintas zonas productivas. En el caso de las explotaciones camperas, estas medidas implican que las gallinas permanezcan dentro de las naves durante un periodo que puede prolongarse según la evolución sanitaria. Ante esta situación surge una pregunta habitual en el sector.
¿Se mantiene la categoría del huevo campero cuando el acceso al exterior queda temporalmente suspendido por orden oficial?
La normativa europea vigente lo deja bien definido. El huevo conserva su categoría, sin límite de tiempo, siempre que el confinamiento esté motivado por una restricción impuesta por la autoridad competente.
Cambios normativos
La Unión Europea actualizó en 2023 la legislación sobre normas de comercialización. El Reglamento Delegado 2023/2465 especifica que las gallinas camperas deben disponer de acceso continuo al exterior durante la jornada. Al mismo tiempo, contempla la posibilidad de limitar ese acceso en caso de medidas sanitarias oficiales.
El reglamento indica que los huevos pueden seguir comercializándose como camperos durante todo el periodo afectado por la restricción. Esta modificación supone un cambio relevante respecto a la norma previa, que fijaba un máximo de semanas de confinamiento. Se pasó de 12 a 16 y finalmente se eliminó el límite.
El sector había insistido durante años en la necesidad de evitar cambios forzados de categoría en situaciones motivadas por causas ajenas a la explotación. La pérdida temporal de la denominación campero obligaba a reorientar la producción hacia otros mercados, asumir costes logísticos adicionales y modificar envases, lo que generaba un impacto considerable incluso en explotaciones consolidadas.
Motivos del sector para solicitar la modificación
Cuando una explotación campera entra en confinamiento por una alerta de gripe aviar, continúa trabajando con el mismo sistema, la misma alimentación y los mismos estándares de manejo. La única diferencia se encuentra en el acceso al exterior, que se suspende para evitar contactos con fauna silvestre y reducir riesgos de transmisión.
En palabras de Mar Fernández, directora de Aseprhu, cambiar la categoría del huevo en una situación así no reflejaba la realidad técnica de estas granjas ni la naturaleza de la restricción, aplicada por motivos de bioseguridad y de carácter temporal. El regreso al exterior se produce en cuanto desaparece el riesgo.
Efectos en la producción y en el mercado
El mantenimiento de la categoría evita alteraciones bruscas en la comercialización y facilita que las empresas sigan abasteciendo a sus clientes habituales. También evita pérdidas derivadas de la necesidad de vender huevos a la industria cuando la demanda campera queda temporalmente desatendida.
Los costes de producción se mantienen. Incluso puede producirse un ligero descenso en la puesta en los primeros días del confinamiento debido al cambio de rutina, especialmente en lotes acostumbrados al patio exterior. Este comportamiento no implica una variación en el sistema productivo, sino un ajuste natural ante una medida sanitaria puntual.
Según explica el propio sector, las diferencias entre huevos camperos y huevos de gallinas sueltas en gallinero están relacionadas sobre todo con matices organolépticos, por lo que el confinamiento temporal no altera la esencia de la producción campera ni justifica un cambio de categoría.
Con esta actualización normativa, la Unión Europea reconoce la particularidad del sistema campero y respalda a un sector que trabaja bajo elevados niveles de control sanitario, incluso en situaciones de alerta.