El relevo generacional en la primera granja de huevos ecológicos de Aragón

A veces pensamos que producir alimentos de forma sostenible es una moda de hace un par de días, pero hay proyectos que llevan décadas picando piedra. Hoy nos fijamos en la historia de Iván Molina y su granja Torre Jirauta, situada en Peñaflor. 

Es un ejemplo perfecto de cómo la segunda generación de una familia ha sabido mantener vivo un negocio que, cuando empezó allá por el año 2000, sonaba casi a ciencia ficción. En aquel entonces, nadie entendía muy bien qué era eso de un huevo ecológico y ahora se han convertido en un referente de este modelo en nuestra tierra.

Qué significa que un huevo sea ecológico

Mucha gente nos pregunta en qué se diferencia un huevo «bio» de uno normal. De hecho, en nuestro blog tienes un montón de artículos donde hablamos de huevos ecológicos a fondo, pero la base es que no se trata de una etiqueta de marketing. Tiene que ver con cómo vive el animal y qué acaba en nuestro plato. En granjas como la de Iván, las 6.000 gallinas que tienen no están encerradas en jaulas ni en naves apretadas. Disfrutan de un par de hectáreas de terreno para pastar y moverse al aire libre.

La alimentación es el otro gran pilar. Mientras que en la avicultura convencional se suelen usar piensos con aditivos químicos para forzar la producción, aquí las aves comen cereales cultivados de forma limpia, sin abonos sintéticos ni herbicidas. Al final, esa dieta natural y la falta de estrés de la gallina se nota en la densidad de la clara y en el sabor de la yema. Como bien dice Iván, la diferencia está en todo eso que «no te comes» cuando eliges un producto libre de químicos.

Autosuficiencia y energía limpia en el campo

Un aspecto que nos parece muy interesante de este proyecto es su compromiso ambiental más allá de las aves. No sirve de mucho producir ecológico si luego dependes totalmente de energías contaminantes. En Torre Jirauta han apostado por ser autosuficientes instalando placas solares y aerogeneradores, esos molinos de viento pequeños que generan electricidad.

Esta mentalidad de cerrar el círculo es lo que define a la verdadera agricultura agroambiental. Se trata de aprovechar los recursos del sol y del viento para que el impacto de cada docena de huevos sea el mínimo posible. Es un trabajo físico y mental exigente, con jornadas que pueden llegar a las 15 horas, pero que ofrece la satisfacción de trabajar en equilibrio con el entorno natural.

No todo es un camino de rosas para los pequeños productores. Las grandes empresas tienen capacidad para ajustar los precios al céntimo, algo que para una granja familiar es imposible debido al alto coste del pienso ecológico y al mantenimiento de tanto terreno.

Por eso, el camino a seguir es la venta de proximidad. Torre Jirauta se centra en pequeñas tiendas de Zaragoza y Huesca, además de participar cada sábado en la Muestra Agroecológica de Zaragoza. Es ahí donde el consumidor puede valorar el esfuerzo que hay detrás de cada huevo. Al comprar directamente a estos productores, estamos apoyando que el mundo rural siga vivo y que los alimentos de calidad no desaparezcan frente a la producción industrial masiva.


Para escribir este post nos hemos basado en la información de esta noticia de Heraldo de Aragón: Iván Molina, productor de huevos ecológicos: «Aunque trabaje 15 horas, mi mente está en paz»

Foto de portada de Heraldo de Aragón

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