¿De qué depende el color de la yema de huevo?

Existe una idea muy extendida entre los consumidores y quienes empiezan en el sector avícola que asocia el color naranja intenso con un huevo de mejor calidad. Visualmente, un tono potente nos resulta más atractivo y nos da una sensación de mayor frescura o salud. Sin embargo, este parámetro responde a factores de alimentación que no siempre guardan relación con el valor nutricional del producto.

Los pigmentos naturales en la dieta

El tono de la yema depende de unos compuestos llamados carotenoides. Las gallinas no son capaces de producirlos por su cuenta, por lo que los obtienen mediante lo que pican a diario. Cuando una gallina consume maíz o alfalfa, ingiere sustancias como la luteína que aportan ese amarillo dorado tan característico.

En muchas ocasiones se añaden extractos de plantas como el pimiento o la caléndula a la dieta de las aves para alcanzar el tono exacto que pide el mercado. Es importante entender que esto es una cuestión estética. Un huevo con la yema más pálida puede contener la misma cantidad de vitaminas y proteínas que uno de color naranja encendido. La diferencia reside en los ingredientes del pienso y no en la calidad biológica del huevo.

Variaciones estacionales en huevos camperos

En la avicultura ecológica y campera, la estabilidad del color es mucho más difícil de mantener. Las gallinas que tienen acceso al aire libre consumen vegetación espontánea y diversos recursos del suelo que cambian según el clima.

Durante la primavera, la abundancia de brotes verdes y pasto fresco eleva la carga de pigmentos naturales, resultando en yemas más oscuras. Al llegar el verano o el invierno, cuando el campo se seca o la vegetación desaparece, el tono tiende a aclararse

Parámetros de calidad profesional

Si queremos medir la calidad real de un huevo, los técnicos nos fijamos en aspectos que van mucho más allá de la vista. La frescura se nota en la firmeza de la clara densa, algo que en el sector conocemos como Unidades Haugh. Una clara que se mantiene recogida y con volumen al romper el huevo nos da mucha más información sobre su estado que el simple tono de la yema.

La resistencia de la cáscara representa otro factor fundamental, ya que nos indica si la gallina ha tenido un aporte mineral correcto. Entender estos procesos ayuda a que tanto el productor como el cliente final aprecien el valor de un sistema de producción que respeta el bienestar animal, aceptando que la naturaleza tiene sus propios matices cromáticos.

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