Así es una granja de gallinas camperas

Las granjas de gallinas camperas combinan el trabajo agrícola de toda la vida con sistemas de producción modernos. No basta con dejar a las gallinas sueltas en el campo. Hay toda una estructura detrás que hace posible que los animales vivan bien y que el trabajo diario se desarrolle con normalidad. En este artículo repasamos cómo está organizada una granja campera y qué espacios la forman.

El interior de la nave

La nave es el espacio cubierto donde las gallinas duermen, comen, se mueven y ponen los huevos. El suelo suele llevar una capa de viruta o paja para que puedan escarbar. Según la normativa, al menos 250 cm² del suelo deben ser de yacija por gallina, y esta debe ocupar al menos un tercio de la superficie total.

Los nidales, que son espacios habilitados para que las gallinas pongan los huevos con comodidad, deben ser amplios y de fácil acceso para evitar roturas y suciedad. Se calcula uno por cada siete gallinas, con unas dimensiones mínimas de entre 30 y 40 cm de ancho y fondo, y unos 40 cm de alto. Si se utiliza un nidal común, se debe disponer de al menos 1 m² por cada 120 gallinas.

También se colocan perchas, que son barras elevadas en las que duermen por la noche. Cada gallina debe contar con al menos 15 cm de aseladero. 

Los comederos y bebederos suelen ser automáticos y se revisan a diario. Para que el acceso sea adecuado, se calcula aproximadamente 10 cm lineales de comedero por gallina. En el caso del agua, hay sistemas de campana o líneas con nivel regulado, según el tipo de instalación. La normativa establece 2,5 cm de bebedero lineal por gallina o 1 cm en bebederos circulares. Si se utilizan boquillas o tazas, debe haber al menos una por cada 10 gallinas.

La ventilación, la luz o la temperatura tienen que mantenerse dentro de unos márgenes para evitar que las aves se estresen. En invierno se suele reforzar la luz natural con iluminación artificial para cubrir las 8 horas mínimas de sueño que marca la normativa.

El parque exterior

Una de las cosas que diferencia este tipo de granjas es que las gallinas salen al exterior. Lo hacen en un espacio abierto y vallado, conectado con la nave, que se llama parque. Este terreno tiene que tener vegetación, zonas de sombra y mantenerse en buenas condiciones para que las gallinas puedan moverse, escarbar o descansar sin problema.

Para facilitar el paso entre el interior y el exterior, se instalan trampillas. La normativa indica que cada trampilla debe tener al menos 35 cm de alto por 40 cm de ancho y distribuirse a lo largo del edificio, unas dimensiones mínimas y una proporción de apertura suficiente para que las gallinas puedan circular con libertad. 

Las gallinas entran y salen cuando quieren. No pasan todo el día fuera, pero ese rato al aire libre forma parte de su rutina, y es algo que influye directamente en su comportamiento.

Otros espacios

Además de la nave y el parque, hay otras zonas que permiten que todo funcione. Una de ellas es el silo, donde se guarda el pienso. Desde ahí se reparte a los comederos de forma automática. También está el centro de clasificación de huevos y almacén de huevos. Es un espacio limpio y con temperatura controlada para que el producto se conserve bien antes de su envío.

Muchas granjas tienen además un pequeño almacén para guardar herramientas o material, y zonas de trabajo para el personal.

Si estás valorando poner en marcha una granja campera o quieres adaptar una ya existente, en CAM Calidad Agroambiental podemos ayudarte a hacerlo, cumpliendo con la normativa y con una visión práctica del modelo de producción. 

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